jueves, 29 de mayo de 2008

Sombras.

(La sombra de Ruud Tal van Rat se manifiesta comunmente desnudando las formas en las que la sombra se proyecta)

domingo, 25 de mayo de 2008

Ruud Tal van Rat: Tiempos de guerra.

Corrían tiempos de guerra, él mismo la había causado. Como ciudadano del país de hombres con botas ajustadas, jamás debió haberle robado el autito a fricción al retrógrado hijo del emperador del país recolector de lombrices.
Por aquél entonces el reconocimiento de los hombres de botas ajustadas hacia Tal van Rat era unánime. Hacía un par de meses él había creado un complejo sistema de ajuste de botas que había cumplido el sueño de sus coterráneos, botas tan ajustables que cortaran la circulación de cualquier pie existente.
El emperador del país recolector de lombrices ofreció recompensa por el cadáver de Tal van Rat, el emperador del país de hombres de botas ajustadas declaró la guerra al país recolector de lombrices.
Todos sabemos que las botas ajustadas pisan a las lombrices, aunque este no era motivo para que un país venciera sobre otro. El armamento con el que se enfrentaban eran pantuflas, que se habían dejado de utilizar en el país de hombres con botas (por obvias razones) y que habían sido exportadas al país recolector de lombrices.
Tal van Rat era el encargado de dirigir a las tropas de ambos países, unos iban detrás de él para defenderlo y otros para acribillarlo. Por lo general olvidaba que era perseguido y prefería tirarse a hacer la plancha en el río.
Los combates durante meses fueron feroces, y dejaron como saldo varios soldados con moretones en cada ejército.
El conflicto causó grandes crisis en otros países del mundo, en el país lustrador de botas la gente moría de hambre, en el país pescador los peces morían de hambre; en los demás países las personas se veían sumidas en grandes depresiones por lo mal que iba la cosa en país pescador y país lustrador.
Afortunadamente Van Rat decidió poner fin a todo esto devolviendo el autito a fricción al hijo del emperador. El hijo del emperador tiró el autito hacia atrás pero este no camino hacia delante. El emperador tiró a su hijo hacia atrás y este cayó por un precipicio. Todavía no se inventaron los hijos de emperadores a fricción.